Un ejercicio de equilibrio estético donde la robustez de la piedra de Barichara se rinde ante una geometría de suavidad sublime. Esta pieza, de presencia serena y textura mineral, alberga la pureza de la esmeralda colombiana, creando una joya escultórica que simboliza el afecto en su estado más noble y perdurable.
Una manifestación de lujo silente, esculpida para habitar el tiempo.
Características principales:
