La distinción se une al origen en esta pieza de alta joyería que rinde homenaje a la riqueza de Colombia. Con esmeraldas seleccionadas de las minas de Coscuez, Boyacá y un acabado impecable en plata 925, estos aretes son el equilibrio perfecto entre la frescura del verde silvestre y el brillo clásico del metal precioso.
Una pieza de lujo que captura la luz más pura de los Andes colombianos.
Características principales:
