El brillo regio del oro de 18 quilates se entrelaza con la profundidad hipnótica de una esmeralda colombiana de pureza excepcional. Esta pieza no es solo un accesorio, es un fragmento de sol que custodia el corazón verde de la tierra.
Una joya diseñada para quienes entienden que el lujo es una herencia que se lleva en la piel.
Características principales:
