El oro sólido de 18 quilates se funde en una estructura que evoca la fuerza de la historia santandereana, sirviendo de cimiento para el "fuego verde" de la esmeralda boyacense. Es un lujo imponente, una pieza que representa la riqueza que nace de la tierra y se forja con el carácter.
Ideal para quienes desean una joya que transmita autoridad, sofisticación y vínculo inquebrantable con su origen.
Características principales:
