En estos topos, el oro macizo de 18 quilates custodia la vitalidad de la esmeralda de Muzo, una gema que ha esperado milenios para ser descubierta. Esta pieza es una invitación a portar un símbolo de vida, crecimiento y prosperidad; una inversión en belleza auténtica que trasciende las tendencias y se convierte en parte de la historia personal.
Una elección impecable para quienes prefieren que la calidad de los materiales hable por encima de las palabras.
Características principales:
