Hay piezas que nacen para ser contadas. Estos topos capturan la fuerza de los yacimientos de Coscuez y la nobleza del oro de 18 quilates en un diseño que desafía el paso del tiempo. Más que una joya, es un puente entre la riqueza del suelo colombiano y la distinción de quien la porta.
Una pieza de herencia que evoca elegancia impecable y soberana.
Características principales:
